martes, 2 de abril de 2013

El Autismo


El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por graves déficit del desarrollo, permanente y profundo. Afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la reciprocidad emocional, y evidencia conductas repetitivas o inusuales. Los síntomas, en general, son la incapacidad de interacción social, el aislamiento y las estereotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos). Con el tiempo, la frecuencia de estos trastornos aumenta (las actuales tasas de incidencia son de alrededor 60 casos por cada 10.000 niños); debido a este aumento, la vigilancia y evaluación de estrategias para la identificación temprana, podría permitir un tratamiento precoz y una mejora de los resultados.
A pesar de la observación científica del autismo, que se realiza desde hace varias décadas en busca de las causas que lo originan, éstas aún no se han podido determinar de modo concluyente, pues existen diferentes teorías que buscan darle explicación, distinguiéndose entre ellas por la posición que ostentan sobre la naturaleza de el origen de este trastorno, atribuyéndolo cada una a causas de distinta índole; existen posturas “ambientalistas” que subrayan que son los agentes de tipo psico-social, los que originan la afectación del desarrollo infantil y son por tanto, la causa principal del padecimiento. Por otro lado, existen también perspectivas “biologicistas”, entre las que, por un lado se sostiene que el autismo podría ser un trastorno funcional no orgánico, al existir en algunos casos signos de lesiones y anomalías cerebrales en los pacientes que lo padecen, por otro lado también se sugiere que el autismo tiene su origen en lo genético y por lo tanto es un padecimiento prenatal. En ambas teorías "biologicistas", se afirma que son las fallas resultantes en los procesos bioquímicos internos del individuo, las que afectan su desarrollo al regularlo de un modo inadecuado.
No obstante, podemos optar por una visión holística de la situación al reconocer que puede existir más de una causa, y analizar las distintas teorías, llegando a lograr una integración de ellas y abordando al sujeto autista, como un ser biopsicosocial. La autora Susan Reid, afirma que al adoptar posiciones, nuestras teorías se vuelven incompletas, y reconoce que hay más de una causa del autismo: “es probable que haya, en la mayoría de los casos, una predisposición genética del lactante que en algunos niños es activada por las condiciones ambientales”.1
Es este tipo de planteamiento integral el que arroja una visión global de las causas del autismo, permitiéndonos sostener que su origen obedece a una anomalía en las conexiones neuronales que es atribuible, con frecuencia, a mutaciones genéticas.2 Sin embargo, este componente genético no siempre está presente, ya que se ha observado que los trastornos que sufre una persona autista pueden tener un componente multifactorial, dado que se ha descrito la implicación de varios factores de riesgo que actúan juntos. Los genes que afectan la maduración sináptica están implicados en el desarrollo de estos trastornos, lo que da lugar a teorías neurobiológicas que determinan que el origen del autismo se centra en la conectividad y en los efectos neuronales fruto de la expresión génica. Hay varios tratamientos pero no todos ellos se han estudiado adecuadamente. Las mejoras en las estrategias para la identificación temprana de la enfermedad que utilizan tanto las característicasfenotípicas como los marcadores biológicos (por ejemplo, cambios, electrofisiológicas) podrán mejorar la efectividad de los tratamientos actuales.3
El bebé autista puede pasar desapercibido hasta el cuarto mes de vida; a partir de ahí, la evolución lingüística queda estancada, no hay reciprocidad con el interlocutor, ni aparecen las primeras conductas de comunicación intencionadas (miradas, echar los brazos, señalar, etc.).

lunes, 1 de abril de 2013

FRANKESTEIN


Cómo hacer un café irlandés



hacer un café irlandés
El Café Irlandés es una bebida caliente que puedes disfrutar con muchas variaciones. De acuerdo con una historia, se inventó a primeros de 1940. Una noche fría de invierno un American Flying Boat llegó a la aldea de Foynes, en County Limerick, Irlanda. Los pasajeros y la tripulación estaban congelados hasta los huesos. En el restaurante, el chef sirvió café caliente después de cenar, y añadió un poco de whisky a cada taza. Así fue cómo nació el Café Irlandés. Hoy en día, en los menús se suele incluir el Café Irlandés en la sección de postres. Lo siguiente es un método para hacer un café ideal cuando el tiempo comienza a estar frío y necesitas algo que te levante el ánimo rápidamente.

Ingredientes

  • 500 ml / 17 fl oz café caliente
  • 4 buenas medias de whisky Irlandés
  • 20 ml o 4 cucharaditas de azúcar granulado (Azúcar morena (preferiblemente))
  • 300 ml o 1+ taza de crema doble espesa, o crema espesa
  • Agua caliente
  • Chocolate (opcional)

Pasos

  1. 1
    Prepara el café a tu gusto.

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    Prepara la nata montada (crema batida). Vierte la crema en una jarra o en un bol y bátelo ligéramente. La crema estará lista cuando esté suave y no se caiga de la cuchara.
    • Si quieres, añade dos cucharadas de azúcar a la crema para que mejore la consistencia y el sabor.
  3. 3
    Calienta el vaso. Para evitar que el vaso se raje, caliéntalo colocándolo sobre el vapor durante unos segundos.
    • Deja la cuchara de mezclar en el vaso, ayudará a absorber algo del calor del café si el vaso es fino.
  4. 4
    Endulza el café. En cada vaso, añade más o menos una cucharadita (15ml) de azúcar morena.
  5. 5
    Vierte una medida de wishy en el vaso. Mézclalo.
  6. 6
    Añade el café hasta que esté a 1/2 pulgadas (15mm) del borde del vaso. Remueve el azúcar, el whisky y mézclalo.
    • No olvides dejar sitio para la crema.
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    Llena lo que queda del vaso con la crema. Coloca con la ayuda de una cuchara la nata montada (crema batida) sobre el café caliente.
    • No lo mezcles, la crema debe quedar flotando en la parte de arriba.
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    Sírvelo. Otra opción es poner un poco de tu chocolate preferido en la parte de arriba del café Irlandés, quedará súper delicioso. Procura romper o hacer migas la barra de chocolate. Algunos chocolates son Flake, Andes chocolates de menta o prueba con otros chocolates que te gusten.

Cosas que Necesitarás

  • 1 vaso de vidrio
  • 1 cuchara de mezclar
  • 1 cucharilla
  • 1 batidor